Conferencia: “Una espiritualidad que trabaja por la justicia”

Nuestro mundo, nuestra realidad cercana y lejana, está atravesada por el sufrimiento y nublada tantas veces por la complejidad de problemas que parecen superarnos. En medio de ello, si afinamos la mirada, reconocemos la Vida que emerge: Dios presente en nuestra realidad, actuando de tantas formas diversas. Desde allí nos invita a comprometernos por la justicia, es decir, colaborar con Él en su promesa de Vida para todas las personas.
El trabajo por la justicia no es fruto solo de un imperativo ético, ni es tarea para unos pocos héroes. El compromiso con Dios, que habita en todo y todos, es un camino en el que vamos aprendiendo a mirar a las personas y realidades de un modo nuevo. Así reconocemos que las causas justas de nuestro mundo encuentran acogida en nuestra interioridad. Y así dedicamos nuestra atención a entender la dificultad y complejidad de las vidas de tantas personas y nos vinculamos con otros para generar procesos de transformación;… En definitiva vamos orientando nuestra vida en la dirección de Reino de Dios.
Las personas comprometidas atraen nuestra atención porque nos recuerdan que lo más auténtico de la vida lo encontramos en la donación, en la salida al encuentro del otro. Son personas que nos movilizan más que por su acción, porque se convierten en signo que nos ayuda a vislumbrar una forma más plena de vivir y que infunden esperanza. Ser personas que viven en favor de la justicia es una invitación que todos recibimos y a la que estamos llamados a responder.